Claves para lograr la equidad de género en las empresas

A PESAR DE LOS AVANCES QUE EL MUNDO HA VISTO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EN TEMAS DE EDUCACIÓN Y SALUD FEMENINA, TODAVÍA QUEDA UN LARGO CAMINO POR RECORRER EN CUANTO A LA EQUIDAD DE GÉNERO EN EL LUGAR DE TRABAJO Y EN LA SOCIEDAD EN GENERAL.


Por: Angie Karina Aguirre Pizzino


La lucha por la equidad de género es de todos y el sector privado tiene un rol fundamental en promover una sociedad inclusiva, dentro y fuera de la empresa.


A pesar de los avances que el mundo ha visto en los últimos años en temas de educación y salud femenina, todavía queda un largo camino por recorrer en cuanto a la equidad de género en el lugar de trabajo y en la sociedad en general. La equidad de género tiene muchas aristas, pero todas apuntan a que cada actor de la sociedad debe encontrar cuál es su rol para lograr el objetivo: igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Si bien, no todos los actores tienen las mismas funciones y responsabilidades, las empresas pueden impulsar a sus colaboradores a contribuir desde su experiencia y su área de trabajo.


El primer paso para una gestión organizacional sostenible es que las directivas de las empresas estén comprometidas con el tema y realicen una consideración objetiva de todas las iniciativas posibles, ya que cada una puede aportar elementos diferenciadores a la organización y, en base a esto, y sus metas, pueden decidir por dónde empezar.


Otro punto importante es el de sensibilizar a los colaboradores. ¿Qué quiere decir esto? No se puede generar un cambio si no se entiende por qué es importante que se realice. Para que una empresa pueda implementar una estrategia de inclusión y equidad de género, es necesario que todos los colaboradores entiendan qué es, por qué existe, cuál es su importancia y por qué cada uno juega un papel importante. Mantener una comunicación interna constante y directa es clave para lograr este objetivo.


Es probable que algunas empresas se sientan perdidas a la hora de empezar, sobre todo aquellas pymes que no cuentan con un músculo corporativo tan desarrollado en términos de sostenibilidad como las empresas multinacionales. Acudir a organizaciones y especialistas que puedan facilitar una guía sobre cómo construir e implementar estrategias sostenibles es una buena manera de empezar. Las alianzas para lograr los objetivos son una excelente forma de construir una estrategia de sostenibilidad a largo plazo. Este concepto forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) del Pacto Global.


Por ejemplo, La Casa de Las Baterías es firmante de los Principios de Empoderamiento de la Mujer (WEPs por sus siglas en inglés), un conjunto de buenas prácticas empresariales impulsadas por ONU Mujeres que promueven la igualdad entre mujeres y hombres en todas las áreas de gestión, a través de la creación de oportunidades de desarrollo para las mujeres dentro de las empresas públicas y privadas, su participación en el liderazgo y la toma de decisiones, igual remuneración por igual trabajo y generación de ofertas de formación, capacitación y desarrollo profesional.


Las empresas también tenemos la responsabilidad de educar a nuestros clientes. Esto puede lograrse a través de comunicación inclusiva y socialmente responsable que evite sesgos de género y de cualquier tipo. En el mundo en el que vivimos ya no es opcional para una empresa operar o no de forma responsable e inclusiva, es una cuestión de sostenibilidad y hasta de rentabilidad. Una vez que los clientes comprenden la importancia de estos temas, empiezan a ser conscientes a la hora de tomar decisiones de compra, eligiendo a aquellas empresas que se alinean con sus valores. Es decir, los clientes empiezan a exigir a las empresas tener prácticas sostenibles y socialmente responsables, o de lo contrario, buscarán otras alternativas.


Desde un punto de vista corporativo, todavía existen grandes retos incluso para aquellas empresas que ya han dado los primeros pasos en dirección hacia un desarrollo organizacional sostenible. Prácticas como reclutamiento inclusivo y no limitante podrían representar un desafío para aquellas empresas todavía en desarrollo. A la hora de reclutar personal, es importante determinar si estamos siendo incluyentes o si por el contrario existen sesgos de género o de cualquier otro tipo en nuestra comunicación. Por ejemplo, al solicitar asistentes o recepcionistas ¿nuestra comunicación usa el género femenino para reclutar, o estamos abiertos a aplicantes masculinos? Cuando requerimos posiciones que suelen estar asociadas al género masculino ¿estamos tomando en cuenta también a candidatas femeninas? Esos detalles, que podrían parecer insignificantes y desapercibidos, juegan un rol importante en cuanto a la diversidad y la equidad de género en una empresa.


Desde la perspectiva empresarial, está comprobado que la diversidad y la inclusión generan valor al negocio. Más allá, como sociedad no es posible imaginar una recuperación sostenible si no se toman en cuenta las desigualdades. El gran reto de las empresas es continuar abriendo camino para que todas las personas puedan formar parte de un mejor Panamá sin dejar a nadie atrás.